¿Que ocurre durante una intervención LASIK?

El día de su intervención debe acudir a la clínica acompañado. Las lentillas blandas deben quitarse al menos 24 horas antes de la intervención y las de gas permeable o duras al menos una semana antes. Debe evitar llevar cualquier tipo de maquillaje.

Antes de que dé comienzo la intervención, el cirujano aplicará unas gotas de anestésico al ojo que se va a tratar. Asimismo, le limpiarán el ojo con un antiséptico y le colocarán cinta adhesiva en las pestañas y un clip especial para mantener el ojo permanentemente abierto. El otro ojo permanecerá cubierto.
A continuación, el cirujano colocará un anillo de succión en el ojo antes de levantar un pequeño "flap" (lámina) de tejido de la superficie de la córnea para exponer el tejido corneal subyacente. Tradicionalmente, esto se hacía con un bisturí mecánico llamado microquerátomo, pero ahora también se puede hacer utilizando un tipo de láser llamado láser de femtosegundo. Esto no es doloroso pero padecerá pérdida de visión durante unos 20 segundos.

En un número muy pequeño de casos, el "flap" se considera poco satisfactorio y debe volver a dejarse como estaba sin que el tratamiento láser prosiga. Normalmente, el tratamiento puede retomarse después de esperar entre tres y seis meses.

Si el "flap" es satisfactorio, se le pedirá que fije el ojo en una luz parpadeante roja y verde en la apertura del láser y comenzará el tratamiento con láser excimer para corregir la forma de las capas intermedias de la córnea. El láser es extremadamente preciso y, normalmente, el procedimiento dura unos 30 segundos. Oirá un golpeteo repetitivo a medida que se aplica el tratamiento láser en una serie de impulsos cortos. La cirugía ocular con láser no genera mucho calor, pero puede notar un olor a quemado apenas perceptible que es completamente normal. Se vuelve a colocar el "flap" y se administran gotas oculares de antibiótico, antiinflamatorias y esteroides. También se coloca un protector de plástico sobre el ojo que debe permanecer puesto 24 horas.

Dado que LASIK conlleva la corrección de la forma de la córnea, la cubierta protectora del ojo, ninguno de los instrumentos utilizados en el procedimiento entra realmente en el ojo. El riesgo de infección tras una intervención LASIK es, por tanto, muy bajo.